Saibari, la revelación marroquí que enfrentará a su Países Bajos
El mediocampista del PSV lleva un gol en cada partido de la fase de grupos y se cruza en dieciseisavos con el país donde se hizo grande en los últimos seis años.

El enemigo está en casa. Ismael Saibari, mediocampista de 25 años, es una de las grandes sorpresas del Mundial con Marruecos y ahora le toca enfrentar a Países Bajos, el país donde jugó los últimos seis años y donde se hizo un nombre en el fútbol.
El dato manda: tres goles, uno en cada partido de la fase de grupos. Saibari adelantó pronto a Marruecos ante Brasil (empate final 1-1), dio la victoria a su equipo con un tanto tempranero frente a Escocia (1-0) y participó con una diana en el 4-2 ante Haití, más sufrido de lo esperado.
El propio futbolista repartió el crédito después del triunfo sobre los escoceses. "No estoy solo, todo el equipo está implicado. Tenemos un buen equipo, con buenos jugadores. Eso facilita el juego", defendió la nueva figura de los Leones del Atlas.
Tricampeón con el PSV
El cruce de dieciseisavos tiene un condimento especial. Saibari conoce muy bien a Países Bajos: fichó con 19 años por el PSV Eindhoven, histórico club neerlandés con el que fue campeón de la liga en las tres últimas temporadas. Allí disputó 142 partidos, firmó 42 goles y dio 29 asistencias, números que le ganaron la confianza del fútbol marroquí y la atención de los grandes. La prensa insiste en que está cerca de un traspaso millonario al Bayern Múnich.
Conexión belga
Esa operación cerraría un círculo. El seleccionador actual de Marruecos, Mohamed Ouahbi, nació en Bélgica y tiene buena relación con Vincent Kompany, entrenador belga del Bayern. El propio Saibari tiene nacionalidad belga: se mudó de niño y allí empezó en formaciones modestas como el Willebroek y el Beerschot. Pasó por la escuela del Anderlecht, que lo descartó por sobrepeso, pero la decepción no lo tumbó: siguió su camino en el Malinas y el Genk, desde donde dio el salto al PSV.
De Terrassa al Mundial
La historia de Ismael empezó en Terrassa, en la periferia de Barcelona, donde nació en un entorno obrero. Su infancia estuvo marcada por una malformación congénita en los pies. "Los tenía girados hacia el interior y me ayudaba de aparatos para andar. El médico dijo a mis padres que no iba a poder andar", contó a la televisión sueca. Un largo tratamiento y material ortopédico corrigieron el problema. "Mi madre rezó por mí. Yo solo quería llevar una vida normal, no necesariamente llegar a ser futbolista", admitió.
En 2007, la crisis económica llevó a la familia a dejar Cataluña por la periferia de Amberes. Saibari se nacionalizó belga, pero desde la categoría Sub 15 decidió, "por una decisión del corazón", representar a Marruecos, el país de sus raíces. El mismo que hoy lo pone en las portadas y que sueña en grande casi cuatro años después de su histórica semifinal en Catar 2022.
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