Irán quedó eliminado del Mundial 2026 sin perder un partido
La selección de Irán terminó invicta su grupo en el Mundial 2026, pero quedó afuera entre tensiones políticas, problemas de visados y un gol anulado por el VAR.

Invicto y afuera. La paradoja resume una de las participaciones más convulsas del Mundial 2026: Irán terminó su grupo sin conocer la derrota y, aun así, quedó eliminado en la fase de grupos. El fútbol, durante semanas, fue lo de menos.
La presencia iraní en suelo estadounidense estuvo en duda durante meses por la guerra en Oriente Medio, iniciada el 28 de febrero con ataques israelíes y estadounidenses. Nunca un país anfitrión del Mundial había estado en guerra con una nación participante: un escenario inédito. Irán, que había sido el primer clasificado en el campo de juego en marzo de 2025, llegó a agitar la idea de un boicot, pero concluyó que privar a sus futbolistas e hinchas del torneo no tenía sentido.
Un camino lleno de obstáculos
Donald Trump jugó a la ambigüedad: primero dijo que no le importaba la participación de Irán, después remarcó que el equipo era bienvenido pero que su presencia no era "apropiada" y que la delegación podía tener problemas de "seguridad". La FIFA optó por la cautela, aunque Gianni Infantino aseguró a fines de marzo a la AFP que Irán jugaría en Los Ángeles y Seattle, como estaba previsto.
La logística se complicó hasta el extremo. Una docena de miembros de la delegación, sobre todo dirigentes, vieron rechazado su visado. Dos semanas antes del torneo, la Federación Iraní renunció a su campamento base en Tucson (Arizona) y se mudó a Tijuana, en México. Allí los jugadores se refugiaron en el hotel con seguridad reforzada y entrenaron a puerta cerrada en el estadio de los Xolos, el club local. A Irán solo se lo aceptó en Estados Unidos la víspera de sus dos primeros partidos.
División en las gradas
En Los Ángeles, conocida como "Tehrangeles" por su enorme comunidad iraní, el recibimiento dividió. Buena parte de esa comunidad es hostil a la República Islámica y ve al equipo como un brazo de su propaganda. Hubo protestas frente al estadio. "Este equipo no es el del pueblo iraní, es el del régimen", denunció a la AFP la estudiante Avan Amin. El himno previo al debut ante Nueva Zelanda fue abucheado por un sector del público, mientras otra parte de la grada del SoFi Stadium, con iraníes de la diáspora y muchos mexicanos, apoyaba con fuerza al equipo.
La batalla de la comunicación
El seleccionador Amir Ghalenoei arrancó pidiendo calma y reivindicando que su equipo solo quería "jugar al fútbol", separado de la política. Pero tras el debut cambió el tono. Sin importar la primera pregunta, empezaba denunciando las condiciones de viaje y la preparación trastornada. Irán se siente "el equipo más maltratado de todo el Mundial", afirmó. El delantero Mehdi Taremi se quejó del "estrés de los jugadores" y de la "falta de apoyo" de la FIFA: "Solo queremos paz y alegría. Eso son lemas de la FIFA, ¿no?". El secretario general de la Federación, Hedayat Mombeyni, habló de "una mancha" en la historia del Mundial.
Sin victorias, sin derrotas
En lo deportivo, Irán fue el único equipo eliminado en la fase de grupos sin perder. Empató en el debut ante Nueva Zelanda (2-2), sumó un meritorio 0-0 frente a la favorita Bélgica y se jugó todo contra Egipto en la tercera fecha.
Los Faraones se adelantaron pronto, Taremi falló un penal que le atajó el arquero, pero Irán empató con Ramin Rezaeian. En el descuento, Shoja Khalilzadeh anotó y desató los festejos: el 2-1 valía la clasificación a dieciseisavos. Instantes después, el VAR anuló el gol por un offside muy ajustado y dejó el 1-1.
Tercero de su grupo, Irán quedó en el limbo esperando colarse como uno de los mejores terceros. Tuvo chances hasta el último suspiro, cuando Austria le sacó un agónico 3-3 a Argelia que evaporó sus opciones. Así terminó una de las historias más rocambolescas del Mundial 2026, donde para Irán el fútbol casi nunca fue lo principal.










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