Willian Pacho, el muro silencioso de Ecuador en el Mundial
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Sin ruido, a fuerza de regularidad. Willian Pacho llega al Mundial 2026 convertido en la gran figura de Ecuador, con dos Champions League ganadas en el PSG y un perfil que choca con su jerarquía: humilde, discreto y obsesionado con el trabajo.
La Tricolor debuta el domingo (23H00 GMT) ante Costa de Marfil en Filadelfia, y lo hace apoyada en un central que se ganó su lugar entre los mejores del mundo. La escena del fin de semana lo dice todo: tras el amistoso ante Guatemala (3-0), los rivales se quedaron en el césped buscando la foto con él. Eso es popularidad construida con rendimiento, no con marketing.
Pacho creció en Quinindé y en las afueras de Quito, a 2.850 metros de altura, sin una familia de tradición futbolera. Hoy es pieza central de una defensa ecuatoriana de lujo, junto a Moisés Caicedo (Chelsea), Piero Hincapié (Arsenal) y Pervis Estupiñán (AC Milan). El seleccionador Sebastián Beccacece lo metió en el grupo de capitanes, señal de su peso dentro y fuera de la cancha.
Humilde, discreto y trabajador
Juega siempre con un vendaje en la mano izquierda, una superstición que arrastra desde una vieja fractura en su etapa en el Amberes belga. Una fuente cercana lo define para la AFP como "muy humilde", "discreto", volcado en su familia y sus raíces, y sobre todo "muy trabajador".
En el PSG se convirtió en una de las columnas de la defensa, clave en el segundo título de Champions, incluso por encima del capitán Marquinhos. A los 24 años se afirmó como uno de los mejores centrales del planeta. Su segunda temporada en París repitió el nivel magistral de la primera: sólido en los duelos, con gran anticipación y bien parado cuando había que cubrir la espalda. Frente al Bayern, en la vuelta de semifinales (1-1) en Múnich, fue elegido mejor jugador del partido.
La pulcritud como marca
Hay un dato que lo retrata: no recibió ninguna amarilla ni roja, ni en la Ligue 1 ni en la Champions, en toda la temporada. Limpieza pura para un puesto de roce.
"Doy mucha importancia a ser regular, la constancia siempre ha sido mi punto fuerte y tengo intención de seguir así", contaba a la AFP a fines de 2024, poco después de su llegada desde el Eintracht Fráncfort por 40 millones de euros. Bajo contrato hasta 2029, Luis Enrique lo elogió: puede "seguir mejorando, pero es capaz de rendir bien sin cometer errores. Tiene la mentalidad adecuada para ser un jugador decisivo".
¿Balón de Oro?
Pacho sabe dónde quiere crecer. "Me gustaría mejorar en la fase ofensiva, en los córners, ser capaz de marcar", admitía hace año y medio. Esta temporada convirtió dos veces en la Champions, un progreso frente al curso anterior (0 goles).
Sobre el premio mayor, lo tomaba con una sonrisa: "Seguro algún día tocará (que un defensor gane el Balón de Oro). Ojalá sea uno de aquí o algún conocido mío para celebrarlo de alguna manera, porque la defensa es un sector clave que mejora constantemente. Espero que sea del PSG o alguien que conozca para celebrarlo con él".
¿Y si fuese él? Un buen Mundial con Ecuador lo metería de lleno en las quinielas de favoritos.
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