Lee Kang-in, figura en Corea del Sur y suplente en el PSG
El surcoreano brilla en el Mundial y es clave en su selección, pero pelea por minutos en el PSG de Luis Enrique. Su futuro podría abrirse a un cambio de aires.

Dos realidades opuestas en un mismo jugador. Lee Kang-in es peso pesado en la selección de Corea del Sur y a la vez carga con tres años de suplencia en el PSG. El jueves, el combinado asiático enfrenta a la anfitriona México por la segunda fecha del Grupo A del Mundial de Norteamérica, y el dorsal 19 llega como una de sus principales cartas.
A los 25 años disputa su segundo Mundial tras Catar 2022. La Federación Surcoreana lo eligió mejor jugador del país en 2025, nada menos que por delante de Son Heung-min, todavía el ícono nacional. No es poca cosa: habla del lugar que ocupa en el firmamento de su selección.
En cancha lo respalda lo que se ve. En el debut ante República Checa repartió grandes pases, todos exitosos, y dio la asistencia a Hwang In-beom en el 1-1 (minuto 67). Como volante escorado a la derecha tuvo libertad de movimientos y cubrió amplias zonas del ataque. Su capacidad de proyección y su inteligencia táctica, trabajadas bajo las órdenes de Luis Enrique, lo convierten muchas veces en el que desbloquea el juego coreano.
Del Valencia al PSG
Su historia explica el resto. Nacido en una familia modesta de Incheon, en la costa oeste del país, se dio a conocer a los seis años en un programa televisivo de telerrealidad que buscaba nuevos talentos. A los 10, sin hablar una palabra de español, se instaló con su familia en Valencia y entró en la cantera del club ché hasta debutar en 2018 con el primer equipo.
De Valencia pasó a Mallorca y en 2023 fichó por el PSG. Ese movimiento, sumado a su aporte en la conquista de los Juegos Asiáticos del mismo año, lo terminó de instalar como estrella en Corea, donde es titular indiscutible (88 partidos y 11 goles) y uno de los rostros más buscados por la publicidad nacional.
La sombra en París
En Francia el relato cambia. Luis Enrique apenas lo utiliza en los partidos importantes, aunque el verano boreal pasado no quiso venderlo. Esta temporada fue titular en Liga de Campeones una sola vez, ante el Bayern Múnich, y por una seguidilla de lesiones de sus compañeros. Desde los cuartos de final su participación se redujo a un único ingreso desde el banco, un panorama que podría empujarlo a buscar más minutos en otro lado.
Le quedan dos años de contrato, pero la puerta no está cerrada. "Si el jugador pide salir y si llega una buena propuesta a la mesa, como para cualquier jugador, puede salir", explicó a la AFP una fuente cercana. "Pero hace falta que se cumplan esos dos puntos, de lo contrario se quedará", agregó.
El propio Luis Enrique valoró su recorrido a finales de enero. "Llegó el mismo año que nosotros. Fue importante. Mostró que tenía el nivel físico y técnico pero le faltó un poco de regularidad para ser más importante", dijo. También le faltó "un poco de suerte" con las lesiones, la última en enero, cuando fue titular en la final de la Copa Intercontinental ante Flamengo.
Polivalente, capaz de jugar por las bandas o como falso nueve, discreto, curioso y profesional, es apreciado por el cuerpo técnico y por el plantel. En su selección no necesita esa confianza: ahí ya es protagonista.
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