James Rodríguez busca en el Mundial 2026 el legado de Valderrama
Tres décadas después de que "El Pibe" Valderrama conquistara a Estados Unidos, James Rodríguez afronta el Mundial 2026 como su gran tarea pendiente.

Hay legados que se heredan con la camiseta puesta. Carlos "El Pibe" Valderrama conquistó a Estados Unidos en 1994 con su frondosa melena rubia, y tres décadas después otro enganche colombiano, James Rodríguez, busca seguir ese rastro en el Mundial 2026 de Norteamérica.
La historia de Valderrama tiene un lugar especial en el "soccer" estadounidense. En aquel Mundial sedujo a un país amante del béisbol y el football americano: adultos y niños iban a los estadios con pelucas amarillas en homenaje al capitán. Lo curioso es que ese fervor convivió con un estruendoso fracaso deportivo, porque Colombia, considerada candidata al título, se fue en la fase de grupos.
La huella del Pibe en la MLS
Dos años después, en 1996, "El Pibe" aterrizó en la naciente MLS con el Tampa Bay Mutiny, ganó el premio al jugador más valioso de la primera edición y alcanzó tal nivel de fama que se celebró el "Valderrama Day", con compañeros y rivales vestidos con pelucas. Más allá de Pelé en el New York Cosmos y de Messi en el Inter Miami, su nombre quedó marcado en el fútbol del país.
"La posibilidad de que los aficionados pudieran ver a íconos mundiales como Carlos Valderrama fue clave para generar impulso para nuestra liga. También inspiró a otros jugadores a considerar (jugar en) la Major League Soccer", explicó a la AFP Camilo Durana, vicepresidente ejecutivo de la MLS.
El paso fugaz de James por Minnesota
Para James la realidad fue distinta. En febrero llegó al Minnesota United para adaptarse al país que coorganiza el torneo junto a Canadá y México, pero su etapa quedó más marcada por las ausencias por lesiones que por el brillo en la cancha. Apenas jugó seis partidos en la liga, dos de ellos como titular, dio dos asistencias y no marcó ningún gol. Era considerado una de las joyas de la liga junto a Messi y al alemán Thomas Müller, del Vancouver Whitecaps, pero abandonó el club anticipadamente para sumarse a la selección, posiblemente sin planes de regresar.
Ya entonces el mediocampista de 34 años marcaba prioridades: "Cuando juegas para tu país, es una sensación completamente diferente, algo totalmente distinto", dijo a The Athletic.
La gran tarea pendiente
Con ese flojo rendimiento, James tiene pendiente conquistar al público en un Mundial que disputará la mayor parte de sus partidos en Estados Unidos, incluido el llamativo Colombia-Portugal del Grupo K en Miami. Colombia también enfrentará a Uzbekistán, el miércoles, y a República Democrática del Congo, el 23, ambos en México, otro escenario con cuentas por saldar para él tras su sorpresiva salida del León.
James llega con cuestionamientos en su país para la que podría ser su última aventura con la amarilla, pero asegura que las críticas lo empujan: "Son la gasolina que me impulsa a hacer lo que quiero y a lograr lo que me he propuesto", afirmó en febrero.
La respuesta empezó a darla en la cancha. Clave en el esquema del seleccionador Néstor Lorenzo, en el último amistoso antes del Mundial ante Jordania dio una asistencia y participó en el otro tanto de la victoria 2-0. La aprobación llegó desde el lugar más simbólico. "Volvió el crack", escribió Valderrama en Instagram, sumando un "si estaba emocionado antes, ahora estoy más emocionado". El maestro le pasa la posta al heredero. Resta saber si James responde en la cita que más le importa.
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