Cabo Verde y su sueño mundialista: "Pasar la primera fase"
El presidente de la Federación de Cabo Verde, Mario Semedo, fijó el objetivo en su debut mundialista, en un grupo durísimo con España, Uruguay y Arabia Saudita.

Sueño grande, pero con los pies sobre la tierra. Cabo Verde afronta su primera participación en un Mundial con una meta concreta: superar la fase de grupos. Así lo planteó Mario Semedo, presidente de la Federación de Fútbol del archipiélago, en diálogo con la AFP.
El cruce no será sencillo. El conjunto caboverdiano comparte zona con España, Uruguay y Arabia Saudita, un grupo de máxima exigencia para un debutante. Aun así, Semedo no esconde la ambición: "El objetivo, siempre, es llegar lo más lejos posible. Pero no debemos fijarnos metas de forma irreal. Queremos al menos pasar la primera fase, ese es el gran objetivo".
El primer examen llega el lunes nada menos que ante España, una de las candidatas al título. Lejos del resignamiento, el dirigente eligió el optimismo: "Hay caboverdianos que dicen que vamos a ganar a España. Sabemos que es muy difícil y que España es una de las mejores selecciones del mundo, pero en el fútbol no hay nada ganado hasta el pitido final". El lema que llevan es "nu bai", que en criollo significa vamos con energía y fuerza.
La receta de un proyecto que creció
Con 24 años al frente de la Federación, Semedo explicó las claves del salto. El aporte de la diáspora resultó determinante: "Entre los que viven fuera y los que están aquí, hemos podido formar una gran selección y la simbiosis perfecta". A eso sumó el talento técnico local y los programas de la FIFA, claves en el desarrollo de infraestructura y financiación.
Los desafíos siguen siendo grandes. El principal, la falta de recursos. El otro, la condición insular del país, que complica los desplazamientos y a veces pone en duda hasta la realización de las competiciones.
Un sueño con peso social
Para Semedo, la clasificación trasciende la cancha. "La mayoría de los caboverdianos no esperaba que hoy pudiéramos estar clasificados para el Mundial, teniendo en cuenta la falta de medios y la gran competitividad del continente africano", reconoció. Y le asignó un valor que excede lo deportivo: con problemas sociales entre los jóvenes como la violencia, la droga y el alcohol, considera que el fútbol puede ser una herramienta de contención. "Cuando se juega al fútbol, las cosas malas desaparecen", cerró.
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