Brasil, presionado: Ancelotti se juega su luna de miel ante Haití
Tras el flojo 1-1 con Marruecos, la Seleção de Ancelotti enfrenta a Haití el viernes en Filadelfia, en busca de calmar las críticas y enderezar su rumbo en el Mundial.

La paciencia se acabó rápido. Carlo Ancelotti llegó hace un año envuelto en aplausos como el primer entrenador extranjero del seleccionado brasileño en seis décadas, pero el debut decepcionante ante Marruecos (1-1) abrió la primera grieta seria con un pueblo que lo había recibido con los brazos abiertos. El viernes, ante Haití en Filadelfia, Brasil busca apagar ese principio de incendio.
El italiano de 67 años había construido su crédito a fuerza de récords y títulos en Europa, y respondió al cariño visitando los carnavales de Río, grabando comerciales y aprendiendo un portugués que asoma más a portuñol. Pero el primer traspié en el Grupo C destapó las críticas que venían incubándose.
"No hay un juego sólido"
El cuestionamiento es de fondo. Leyendas, periodistas e hinchas le marcan el flojo funcionamiento colectivo, las pocas chances para promesas como Endrick y Rayan, y la incapacidad de sacar el mejor rendimiento de figuras como Vinícius Jr, Casemiro y Raphinha, que brillan en sus clubes. También le pesa haber convocado a Neymar, que aún no debutó por una lesión muscular en la pantorrilla derecha y se quedará en Nueva Jersey para seguir recuperándose.
La voz más pesada fue la de Zico. "Se nota que en Brasil no hay un juego sólido, un juego de grupo, de equipo, como estábamos habituados a ver en los equipos de Ancelotti", dijo a ESPN.
El contexto no ayudó al arranque del ciclo. Ancelotti asumió con Brasil peleando la clasificación, después de tres técnicos tras la salida de Tite, y con la Confederación Brasileña de Fútbol en plena crisis interna que terminó con la salida de su presidente, Ednaldo Rodrigues, justo el dirigente con el que había negociado su llegada.
¿Mover el tablero?
A pesar de todo, el italiano selló el pase a Norteamérica 2026. Pero el flojo estreno encendió las alarmas en una selección que no levanta la Copa desde 2002. Por eso, durante la semana probó variantes en todas las líneas, incluso mandar al banco a hombres pesados como Casemiro y Raphinha.
"Asustó, porque existía expectativa en hacer un juego grande, de dominio, presión. Cuando las cosas no salen no es fácil de digerir", admitió el lateral Danilo, que podría ser titular.
Sobre el papel, Haití, que juega su primera Copa del Mundo desde 1974, luce como el rival ideal para recomponerse. Pero el Mundial ya avisó que hay sorpresas: España empató 0-0 con Cabo Verde y Portugal 1-1 con RD Congo, y los haitianos cayeron de forma digna 1-0 ante la Escocia de Scott McTominay.
En Brasil lo tienen claro. "No podemos permitirnos ese comentario de que se trata de Haití y que vamos a ganarles por goleada", advirtió el lateral Douglas Santos. "Tenemos que mantener los pies en el suelo, ser humildes y saber que los tres puntos son lo más importante en este momento."
La pregunta queda abierta: ¿alcanzará una victoria ante Haití para devolverle la calma a una luna de miel que empezó a tambalear?
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