Bielsa-De la Fuente: dos mundos opuestos en el Mundial 2026
España y Uruguay se cruzan el viernes en Guadalajara con dos técnicos antagónicos: la cercanía de Luis de la Fuente y el misterio de Marcelo Bielsa.

La noche y el día se citan en Guadalajara. El viernes, España y Uruguay se cruzan en el Mundial 2026 con dos entrenadores que representan maneras opuestas de vivir el fútbol: Luis de la Fuente y Marcelo Bielsa. Más allá de los conceptos de juego, son dos personalidades antagónicas en los banquillos.
Las trayectorias también separan. Bielsa, de 70 años, dirige equipos de alto nivel desde 1990. Pasó por Argentina, México, España, Francia e Inglaterra, y este es su tercer Mundial: lo había jugado con la Albiceleste (2002), Chile (2010) y ahora con Uruguay (2026).
De la Fuente, que el domingo cumplió 65 años con una victoria balsámica ante Arabia Saudita (4-0), nunca dirigió a un club de Primera. Trabajó en Segunda B antes de entrar como formador en la Federación Española hace 13 años. Desde principios de 2023 conduce a la absoluta, con la que ganó la Liga de Naciones ese mismo año y la Eurocopa 2024.
Abrazos y cerveza
Pletórico tras su cumpleaños con victoria, De la Fuente acudió el lunes a una recepción con la prensa en Chattanooga, donde se concentra España, y repartió abrazos con una cerveza en la mano. Admirador declarado de Vicente del Bosque, el técnico campeón del mundo en 2010, predica la normalidad y la cercanía con todos los que lo rodean.
"Seguir disfrutando de la vida, de mi trabajo, del día a día, de la suerte que tengo de estar aquí", pidió por su cumpleaños. En sus ruedas de prensa, que suelen llegar a la media hora, intenta responder a cada periodista por su nombre, una costumbre que aplica en todos los ámbitos, como cuenta en su biografía "La vida se entrena cada día". A muchos de sus jugadores los conoce de las inferiores y lo ven como un segundo padre. Él define a la Roja como "una familia".
La nave del misterio
En su tercer Mundial, Bielsa sigue fiel a su mito, como se vio en Miami, donde Uruguay disputó sus dos primeros partidos (1-1 ante Arabia Saudita y 2-2 ante Cabo Verde). Desconcertante es el adjetivo que mejor describe su trato con la prensa: no levanta la cabeza durante las conferencias, ni siquiera para mirar a quién le pregunta. Sus respuestas van de lo escueto a largas divagaciones, y su tono oscila entre lo jocoso, lo serio y lo agresivo, a veces en cuestión de minutos.
La muestra fue una pregunta sobre su foto oficial para la FIFA, en la que aparta la mirada de la cámara. "No soy un modelo. No tengo que dar ninguna explicación", arrancó. Y volvió a la carga: "No tengo por qué explicar por qué no miro a los interlocutores. Creo que hay un límite de lo que hay que explicar. Si usa lentes, porque usa lentes. Si mira para arriba o para abajo... ¿Tanto hay que explicar?". Y cerró: "No tenemos obligación de actuar como modelos para respetar pretensiones que no tienen fundamentos. No hice nada malo".
En la concentración española la comidilla fue la promesa de Marc Cucurella de tatuarse a De la Fuente si levantan la Copa del Mundo. Le preguntaron a Bielsa por eso: "Yo por De la Fuente tengo un respeto enorme. Si los jugadores toman esa decisión, creo que no se equivocarían".
Estilos contrapuestos, mismo objetivo. El viernes en Guadalajara, la cercanía y el misterio comparten cancha.





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